Ella, la que me enseño que amar no era una demanda sino ver la luz de sus ojitos.
Ella, que día a día fue aprendiendo algo nuevo.
Ella, que me enseño a ser hermana mayor, tía, prima y a veces hasta medio madre.
Ella, que quiere salir corriendo a calmarme cuando me ve enfurecida con algún tonto desubicado.
Ella, que complemento mis días de alegría.
Ella, que me enseño a proteger.
Ella, que esperaba esa mirada cómplice para que sea compinche en alguna de sus travesuras.
Ella, que me escribía cartas de cumpleaños y daba tarjetitas de amor utilizando sus ahorros.
Ella, que me llevaba disfrazada en Halloween solo para no hacerlo sola.
Ella, que llevaba al desvelo ciertos días, cuando no hablaba y solo estallaba en llanto.
Ella, que hace algún tiempo dejó de ser una niña para convertirse en mujer.
Ella que lucha día a día sus batallas en silencio para no preocuparnos.
Ella, que a veces es fría y otras no tanto.
Ella, esa niña que me dió la mayor felicidad del mundo al poder tenerla en mis brazos tan pequeña, tan frágil, tan única, tan llena de esperanzas.
Ella, que llenó de amor mis días más grises.
Ella, que se destruye y construye día a día para seguir batallando.
Nunca dejes que ningún incauto llene de sombras tu vida, naciste para seguir adelante, para destacar, para superarte para jamás opacarte o ensombrecerte con los sueño de alguien más que no sean los tuyos mi niña.
By. Carla
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